Este
daiza será aún más elaborado y caprichoso.
Es uno de esos trabajos que hay que hacer poco a poco, a ratitos.
Si tuviéramos que encajarlo en algún estilo, diría
que está inspirado en los daiza del sur de China. Para
su fabricación vamos a utilizar madera de nogal. Es una
madera noble que se trabaja muy bien y, sin ser demasiado dura,
acepta bastante bien el pulido. |
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Observemos
en la imagen las piezas que lo componen cortadas previamente.
Como se puede apreciar, todas ellas están cortadas en
sentido longitudinal a la veta. Éste es un requisito
indispensable para evitar alabeos y roturas. |
| A
la base principal del daiza le daremos unos cortes para la colocación
de las patas, de manera que éstas salgan un quinto de
su anchura. Lo hacemos con el fin de que la curva que proyecte
la pata sobresalga de la plataforma del daiza. |
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Aquí
vemos posición y lugar para encajar la piedra, por el
sistema descrito en "daiza primero". Para facilitar
la labor no encolaremos la pieza hasta que tengamos la piedra
perfectamente encajada. |
| En
esta imagen podemos apreciar la piedra perfectamente encajada.
Cuando ésta es considerablemente alta, tendremos que
cuidar mucho que la sujeción sea perfecta para que no
se tambalee. Un ajuste defectuoso puede ser la consecuencia
de una caída, con el consiguiente riesgo de rotura. |
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Las
patas y la base se pegarán con cola blanca. Si se quiere
se puede hacer el montaje con espigas, pero, teniendo en cuenta
la resistencia de los pegamentos actuales, podemos hacerlo
sólo con cola. Para mantenerlas en posición
las podemos sujetar con sargentas, aunque también lo
podemos hacer mediante un torniquete. Como se ve en la imagen,
por simple que parezca, el método es muy efectivo.
Este tipo
de colas son de secado rápido, por lo que en media
hora podemos seguir trabando.
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| En
esta imagen podemos observar un ligero esbozo y el inicio de
la talla. La intención es la de crear un efecto de oleaje,
tallando unas olas un tanto figurativas. |
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En
estas dos imágenes podemos apreciar la talla terminada
por sus lados delantero y trasero.
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El
siguiente paso consiste en ir diseñando las patas. Para
ello empezaremos eliminando la madera sobrante de los lados. |
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En
una cartulina cortada a la medida diseñaremos el contorno
de la pata. Con esta plantilla dibujaremos la pata por los
ocho lados.
Siguiendo
el trazado, y con ayuda de las escofinas y las gubias, eliminaremos
la madera sobrante. Recalcaré de nuevo la necesidad
de tener en cuenta la dirección de la veta. Las operaciones
de talla en piezas tan estrechas son peligrosas, y si no trabajamos
en dirección contraria a la veta se nos puede astillar
la madera con mucha facilidad.
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Para rematar
el diseño de las patas, una vez terminado el paso anterior,
la base de la pata nos tiene que quedar con una figura similar
a la de la imagen. En su centro marcaremos un círculo,
que será el diámetro máximo de la parte
baja.
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En
la imagen podemos apreciar el resultado del trabajo. Después
de esto nos queda una delicada labor de refinado de las formas.
Con la ayuda de las escofinas y las limas redondearemos todo
el daiza hasta dar por terminando el diseño. |
Por
fin podemos dar por terminada la talla. El siguiente paso
consiste en un lijado y posterior pulido. Por supuesto, armados
de paciencia.
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Éste
es el resultado del lijado y el pulido con lana de acero. Al
final hemos obtenido un daiza vigoroso y elegante que armoniza
con la piedra dando absoluta sensación de estabilidad.
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Por
fin, el trabajo totalmente concluido. Para obtener este acabado
he puesto una mano de aceite de linaza, que tiene la virtud
de realzar toda la intensidad de color de las maderas. Después
de seco, una mano de cera y un buen pulido con un paño
han dado lugar al acabado que podemos apreciar en la imagen.
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