En
esta ocasión vamos a fabricar el daiza para una piedra
barco. Para la ocasión utilizaremos un taco de madera de
sapelly. Como la piedra es muy oscura, al final nos veremos en
la necesidad de teñir la madera para que estén en
armonía los colores. El espesor de la pieza es aparentemente
excesivo. Esto se debe a que vamos a tallar un motivo ornamental
que además nos va a ayudar a mantener la piedra en posición. |
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Con
este primer boceto se puede captar la idea. Ahora necesitaremos
una sierra de calar para eliminar todo el perímetro. |
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vez realizado el primer corte, se empieza a ver la idea del diseño
con más claridad. |
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Para
esta operación podemos utilizar un serrucho. La razón
por la que utilizo esta herramienta es que la longitud del corte
supera los 10cm, longitud máxima que puede cortar la caladora.
La anchura que vamos a dejar para realizar el soporte va en proporción
a la base de la piedra. El hecho de hacerla de mayor o menor tamaño
dependerá del motivo decorativo que queramos tallar. |
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Una
vez hechos los dos cortes procederemos a encajar la piedra en
el soporte de la misma manera que con el primer daiza: papel de
calco y mucho cuidado. Hemos de tratar de no perder la posición
original según vayamos encajando la piedra. |
| Ya
tenemos ajustada la piedra. La razón por la que no lo está
del todo es que pretendo crear la sensación de que el barco
flota y avanza sobre las olas. |
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Para
realizar esta operación utilizaremos las gubias. El trabajo
consistirá en ir ahuecando la madera de forma cóncava
a lo largo de la línea marcada como se diseñó,
tanto por arriba como por abajo. Después marcaremos todo
el perímetro por el que vamos a realizar la moldura, así
como el lugar donde realizar las patas y su tamaño. |
Para
construir la moldura del canto superior podemos utilizar la gubia
de ángulo y luego rematar todo el perímetro con
una lima cuadrada o con papel de lija colocado sobre un taco de
madera, de forma que podamos lijar con la esquina. Hecho esto,
procederemos a rematar las patas.
Seguidamente, utilizando las lijas de grano grueso y fino, acabaremos
el trabajo hasta darlo por terminado tras pulir con la lana de
acero. El resultado final es un bonito aspecto satinado.
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Después
de pulir la madera apreciaremos el color de tono claro que posee
generalmente el sapelly. Al ser la piedra tan oscura, el daiza
destaca demasiado y le quita protagonismo a la piedra. Para solucionar
este inconveniente tendremos que teñir la madera, de forma
que el daiza no desentone. El acabado que podemos apreciar en
la imagen es fruto del pulido. Todavía no tiene aplicada
la cera. |

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